Miguel

Se nos ha ido Miguel Oriola. Una tipo excepcional, con un enamoramiento por la fotografía y por la vida que contagiaba a todos los que le rodeaban. Tuvimos la suerte de tenerle en CFC con una exposición de su extraordinario trabajo en nuestra sala. Estos últimos años produjo, con la energía de un veinteañero, una obra fotográfica admirable, y publicó unos libros de autor de una belleza excepcional. Aunque a él la palabra “belleza” le ponía de mal humor. En Bilbao, este gruñón irredento de gran corazón, nos dejó una estela de cariño y amistad que nunca olvidaremos.
Lo imagino de cuarentena en el Purgatorio, disparando la Ricoh y tomando sake con algún fotógrafo japonés de esos que tanto admiraba. Alargando la estancia, sin prisas por llegar al cielo, porque Miguel no era muy de angelotes ni de nubecillas blancas… Descansa en paz, querido amigo.

Ricky Dávila